Un amor que muere - Madaín Figueroa

ARTíCULOS

Este blog está dedicado a compartir reflexiones bíblicas profundas y recursos teológicos que fortalecen la fe. Aquí encontrarás herramientas para el estudio de las Escrituras, así como meditaciones que conectan la verdad eterna con la vida cotidiana.

sábado, 13 de junio de 2026

Un amor que muere

 


 


  

Cuando hablamos de amor, muchas veces viene a nuestra mente la imagen de dos personas tomadas de la mano caminando juntas, o quizás historias como la de Jack y Rose, donde alguien está dispuesto a morir para salvar a la persona que ama. Sin embargo, hoy quiero hablarte de un amor que trasciende todo eso; un amor más grande, más profundo y más puro. Un amor capaz de entregarse por completo y sin reservas. Un amor que no sólo conmueve el corazón, sino que también transforma la vida. Hoy quiero hablarte de un amor que murió… para darnos vida.


I.- ¿Sabias que Dios te ama? 


Seguramente has escuchado muchas veces que Dios nos ama. Y estoy casi seguro de que lo has escuchado tantas veces, que quizá ya no has dimensionado cuán profundo y extraordinario es ese amor.

La Biblia nos enseña esta verdad fundamental: Dios nos ama.

Romanos 5:8 dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

En este pasaje encontramos una verdad profunda y dulce: Dios me ama. Y no se trata de cualquier amor, porque Él decidió amarme aun conociendo completamente mis pecados. Cuando nosotros amamos, muchas veces lo hacemos porque vemos algo agradable en la otra persona. Nos enamoramos de lo que admiramos, de lo que nos parece hermoso o valioso, y eso despierta emociones en nuestro corazón. Pero el amor de Dios es diferente. Dios no nos amó por lo hermosos que éramos, sino a pesar de nuestra condición. Él nos vio en nuestra ruina, en nuestra miseria, en la parte más oscura de nuestro corazón; en esa parte donde nadie daría nada por nosotros.

 

Romanos 3 describe claramente nuestra condición:

  •     No hay justo, ni aun uno.
  •     No entendemos ni buscamos a Dios.
  •     Nos desviamos y hacemos lo malo.
  •     No hay temor de Dios delante de nuestros ojos.


     

Esa es la esencia del ser humano sin Dios, le hemos ofendio.

Y entonces surge una pregunta: ¿podría alguien enamorarse de una persona así? ¿Podría alguien amar a quien no tiene nada digno que ofrecer? Ahí es donde el amor de Dios se vuelve incomparable, porque Él nos amó aun cuando no había nada bueno en nosotros.

 


II.- ¿Sabías que Él lo dio todo por ti?


Ahora sabes que Dios te ama. Has entendido que el Dios del cielo decidió amarte aun en medio de tu pecado y de tu miseria. Pero la pregunta es: ¿qué tan profundo es ese amor? Porque cualquiera puede decirte “te amo”, pero muy pocos estarían dispuestos a entregarlo todo por amor.

La Biblia dice en Juan 3:16:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”

 

La respuesta del cielo hacia una humanidad perdida fue una entrega total. Jesús tuvo que dejar las glorias y riquezas del cielo para venir a habitar entre los hombres. Dejó su majestad, su comodidad y se despojó a sí mismo por amor a nosotros.

 

Filipenses 2:6-8 dice:

“El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

 Cristo lo dejó todo. Se humilló, sufrió y caminó entre pecadores para salvarnos. ¿Y cuál fue nuestra respuesta ante semejante amor? Lo rechazamos.

Juan 1:11 dice:

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”
 

Y no solamente lo rechazamos, también lo lastimamos. Mateo 27:26-31 nos muestra cómo fue golpeado, azotado y humillado.Pero ni siquiera eso fue suficiente. También nos burlamos de Él. Mateo 27:37-42 relata cómo se mofaban mientras estaba clavado en la cruz.

Entonces, ¿cómo podríamos negar que Él nos amó? La evidencia está delante de nosotros: Cristo se entregó completamente. ¿Alguna vez alguien te ha amado así? Difícilmente encontrarás un amor como este; un amor capaz de darlo todo por ti aun sabiendo que sería rechazado, ignorado y despreciado.


III.- ¿Qué harás ante tan inmenso amor?


Es posible que hasta hoy no hayas dimensionado la profundidad del amor de Dios. Quizá has escuchado muchas veces que Dios te ama, pero nunca habías considerado lo que ese amor realmente significa.

Hoy hemos visto una verdad extraordinaria: nadie puede amarte como Dios te ama.

No existe otro amor que haya estado dispuesto a dejar la gloria del cielo, sufrir el rechazo, soportar la humillación y entregar su propia vida para rescatar a quienes le habían dado la espalda. No encontrarás un amor como este. 

Y ahora, después de haber contemplado tan grande amor, queda una pregunta que solamente tú puedes responder: ¿Qué harás ante tan inmenso amor?

La realidad es que solo existen dos caminos. Puedes rendirte a Cristo y responder a su amor con fe y obediencia, o puedes rechazarlo y continuar viviendo lejos de Él.

 ¿Qué decisión tomarás?

Si decides rendirte a Cristo, Dios no te pide que limpies primero tu vida ni que arregles por tus propias fuerzas todo lo que está roto. Él te llama a creer.

Juan 3:16 nos dice que todo aquel que cree en Él tiene vida eterna. Y Romanos 10:9 declara que si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor y creemos en nuestro corazón que Dios le levantó de los muertos, seremos salvos.

No importa cuán grande sea tu pecado, cuán profundo y sucio sea tu pasado o cuántas veces hayas fallado. La gracia de Dios es mayor.



CONCLUSIÓN 


Hoy Cristo sigue llamando. Sus brazos continúan abiertos para recibir al pecador arrepentido. Recuerda que la gracia de Dios es mayor que todo el pecado del mundo; así que, después de haber meditado en todo esto, la pregunta ya no es si Dios te ama, porque la cruz ha demostrado que sí.

La verdadera pregunta es: ¿qué harás tú con ese amor?

 

Redaccion: Madain Figueroa  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario