En la actualidad, el uso de las redes sociales se ha vuelto prácticamente inevitable. Forman parte de nuestra vida cotidiana y no podemos negar la utilidad que tienen en el día a día: han logrado acercar familias, amigos e incluso fortalecer relaciones a distancia. Sin embargo, detrás de sus beneficios también existe un lado oscuro del que pocas veces hablamos, y es precisamente sobre eso que quiero que reflexionemos el día de hoy.
1.- Un mundo de apariencias
Las redes sociales suelen ser un mundo donde el estatus es el activo más valioso. Si tus recursos son limitados, será difícil que puedas impresionar a los demás. Este parece ser el objetivo de muchos: provocar admiración en personas desconocidas, a tal grado que alguien puede llegar a convertirse en objeto de envidia.
La biblia advierte al cristiano que el corazón del hombre es engañoso y perverso. Muchos jóvenes se sienten atraídos por un estilo de vida que en muchas ocasiones es falso. No es noticia nueva que algunos influencers utilizan ropa de imitación haciéndola pasar como ropa de marca, e incluso hay quienes presumen autos que no son de su propiedad. Todo esto con un solo propósito: obtener likes y generar ingresos a través de un estilo de vida inexistente.
Es aquí donde, como cristianos, debemos entender que el mundo muchas veces tratará de engañarnos con falsas apariencias, buscando seducir y atrapar a miles de jóvenes y hacerles sentir menos valiosos por no poseer lo que ven en redes.
2.- Conversaciones que corrompen
Las redes sociales no solo son peligrosas por presentar un mundo de apariencias, sino que también hay otros riesgos. Debido a que plataformas como facebook e instagram tienen un gran alcance, constantemente existe la posibilidad de interactuar con personas desconocidas, lo cual no solo representa un peligro para nuestra seguridad, sino que también abre la puerta para conversaciones peligrosas.
La Biblia advierte “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Una charla que empieza de manera inofensiva puede terminar convirtiéndose en una conversación subida de tono. Y aunque no exista un contacto físico, el simple hecho de enviar fotos o videos de carácter sexual puede contaminar el alma.
Jesus dejó claro en Mateo 5:27-28 que, para adulterar, no es necesario tener contacto físico, sino que también se puede pecar con la mirada
Conclusión
Las redes sociales son una herramienta poderosa que puede ser utilizada tanto para el bien o como para el mal; todo dependerá del uso que les demos. Por ello, procuremos emplearlas de manera sabia aprovechandolas para edificar, compartir el Evangelio de Jesucristo y también para disfrutar de un entretenimiento sano.
Redacción: Madaín Figueroa

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